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Su dueño y Chef Rodrigo Ananía Iglesias con 8 años de experiencia en la gastronomía japonesa, fusionó sus mejores recetas, su excelente equipo de trabajo y las extraordinarias materias primas para crear TOBU fusión japonesa.

TOBU se caracteriza por un servicio joven y a la completa disposición del cliente.

ENTREVISTA REVISTA CITY

Caminó por los menos 30 veces por Apoquindo antes de encontrar el lugar idóneo para instalar su restaurante de sushi Tobu, a la altura del Omnium. Y es que Rodrigo Ananía (24) buscaba una ubicación donde hubiera, además de oficinas, departamentos de gente joven de segmento medio alto: su público objetivo.

Ligado desde siempre a la comida japonesa, Rodrigo estudió cuatro años de gastronomía y trabajó en restaurantes nipona desde 1994, cuando el sushi recién empezaba a ser conocido en nuestro país. Se dedico a leer y aprender más sobre ese estilo de comida e hizo cursos con especialistas. Cuando había transitado por cerca de diez establecimientos, decidió probar suerte junto a un socio, pero el negocio no prosperó y optó por armar su propio cuento hace dos meses.

Su maniobra para que el recinto partiera pronto fue arrendar un local que contara con la patente respectiva y, gracias a eso, logró a principios de septiembre inaugurar Tobu, con un equipo de siete personas entre cocineros, repartidores y encargados de la barra de sushi.

Para marcar la diferencias frente a sus competidores, Ananía elaboró una carta dividida en dos partes: una con rollos típicos y otra con exclusivos, que contienen ingredientes tan exóticos como el panco, una especie de pan rallado japonés, o coco tostado, además de rellenos de camarón, naranja y pato. También hay platos tradicionales de la comida nipona, pero desconocidos en Chile.

La calidad de sus productos, además de lo alternativo de éstos, es la táctica empleada para captar clientela, aparte del descuento de un 40% en una primera etapa.